En lo personal estoy satisfecho con la movilización nacional del pasado 16N. Tanto en Caracas como en las ciudades del interior del país quedó establecida la clara voluntad de la nación en contra del usurpador.

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“…Por eso no quieras saber nunca por quién doblan las campanas; ¡están doblando por ti…!”. Esta frase de Jhon Donne es parte muy importante de la entrada a la famosa novela de Ernest Hemingway cuyo título sirve para adornar el inicio de estas breves reflexiones.

En lo personal estoy satisfecho con la movilización nacional del pasado sábado 16N. Tanto en Caracas como en las ciudades del interior del país quedó establecida la clara voluntad de la nación en contra del usurpador. Es decir, el deseo de que Nicolás Maduro se retire, evite una confrontación final cada día más cercana y podamos emprender la transición para unas elecciones libres que le den sólido piso al establecimiento de la vida en libertad y verdadera democracia. Este fue el camino determinado por la Asamblea Nacional y el presidente (e.) Juan Guaidó, en el momento de asumir la trascendente responsabilidad mediante juramento ante el pueblo. Estamos mucho más cerca de lograr los objetivos que en aquel día. Así lo determina el apoyo recibido por cerca de sesenta países del mundo y lo registran todos los estudios de opinión internos en cifras suficientes para evitar confusiones o equívocos en el diagnóstico.

Es cierto que la lucha se mantiene, pero también es cierto que el régimen usurpador se tambalea. La pobreza cuantitativa del respaldo que recibe explica las serias disidencias cualitativas que está padeciendo. El usurpador es una pesada carga para todos. Ya no son suficientes las campañas de opinión para tratar de demostrar lo contrario. Lo sucedido con la manifestación oficialista del pasado sábado 16 explica todo. Maduro asistió por teléfono con un pobre y dramático mensaje de hombre acabado. La asistencia fue deplorable y los abusos inaceptables en cualquier país respetable. Cadena nacional de radio y televisión, agresiones e insultos a diestra y siniestra, promesas para Navidad burlando a un ciudadano común que no es mendigo baratero. Pobre hombre. Se está convirtiendo en un serio problema para unos cubanos pragmáticos y en un drama existencial para las estructuras del crimen organizado que hasta ahora le han dado soporte.

Es de origen cubanoide la insólita frase según la cual la oposición no logró nada el pasado 16N. Artificialmente trataron de proyectar la imagen de que ese día caería la dictadura para salir inmediatamente a presentar como un triunfo de los usurpadores que no hubiera sucedido ese día. Ojalá y en este intento no estén comprometidos los “oficialistas” de la oposición, que bastantes obstáculos ponen a la política libertadora que se adelanta. Pero ya veremos. La lucha sigue con mayor intensidad y las campanas redoblan con claridad. Estamos más cerca que la semana pasada.

Hoy es el día de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Nuestra adorada Chinita.

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