Opinión

Vamos bien lo que significa es que hay una salida que permite la reconstrucción de Venezuela. ¿Hay esa salida? Sí la hay. ¿Es posible la reconstrucción de Venezuela? Es difícil, acaso muy difícil, pero es posible.
Tuviste la paciencia de un santo. Perseguiste a tu estrella Polar sabiendo que ésa era tu norte. Trabajaste sin cansarte, aún a costa de tu salud. Y les diste a tus alumnos lo más importante que puede entregar un maestro: tu alma.
Se engullen 30 años de quehacer republicano, en un tiempo similar al que toma a los padres de esta -la generación de 1928- su forja, a partir del 23 de enero de 1958.
Todo puede pasar, pero el desenlace se vislumbra con sereno optimismo. Sin odios ni rencores la paz se impondrá. Cada cual deberá responder por lo que le corresponda.
La gente ha dado batallas en la calle a lo largo de todos estos años. Sin embargo, en momentos de “tranquilidad”, no falta quien diga que la población es “pasiva”, que está “manipulada” o que está “resignada”.
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