“Urjo a las autoridades a llevar a cabo una profunda investigación -que incluya una autopsia que siga los estándares internacionales- que sea independiente y transparente”, pidió la alta comisionada de Naciones Unidas para Derechos Humanos.

La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, se ha declarado “conmocionada” por la “presunta tortura” al capitán de corbeta Rafael Acosta, que murió mientras estaba bajo custodia de la inteligencia militar de Venezuela, y ha exigido al gobierno de Nicolás Maduro una investigación “transparente”.

“Estoy conmocionada por la presunta tortura del capitán Acosta”, ha dicho la expresidenta chilena en un comunicado en el que apunta que “el trato al que fue sometido mientras estaba en custodia puede haber sido la causa de su muerte”.

En este sentido, ha recordado a las autoridades venezolanas que “son responsables de la vida y de la integridad física y psicológica de todas las personas privadas de libertad”.

“Urjo a las autoridades a llevar a cabo una profunda investigación -que incluya una autopsia que siga los estándares internacionales- que sea independiente y transparente”, ha pedido.

Bachelet ha subrayado que “esto es esencial para arrojar luz no solo sobre lo que ocurrió con él, sino también para facilitar que se lleve ante a la justicia a los responsables de su muerte”.

Tortura y desaparición forzada

Pese a las críticas, ha valorado que la Fiscalía haya emprendido una investigación sobre la muerte de Acosta, si bien ha lamentado que a los dos agentes detenidos se les impute solamente un asesinato en primer grado, sin contemplar la posible tortura.

La oficina de Bachelet ha mencionado igualmente que, “dado que su familia y sus abogados no fueron informados de su paradero a pesar de repetidas solicitudes, su caso también puede constituir una desaparición forzada, prohibida bajo el Derecho Internacional”.

Por todo ello, ha urgido a las autoridades venezolanas a “adoptar urgentemente medidas para prevenir la reincidencia de la tortura y otros malos tratos a personas bajo custodia del Estado”.

En concreto, ha solicitado que los otros seis uniformados que estaban detenidos con Acosta puedan recibir la visita de sus abogados y familiares, así como asegurar que “sean tratados con humanidad y dignidad” y “evitar que sufran torturas y otras formas de maltrato”, afirmó Bachelet.

La muerte de Acosta

El capitán de corbeta fue arrestado el 21 de junio junto a otros cuatro militares y dos exagentes de seguridad por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) por su presunta implicación en la fallida sublevación contra Maduro el 30 de abril.

Una semana después, Acosta compareció ante un tribunal militar en silla de ruedas, incapaz de hablar y con claros signos de haber sido torturado. El juez lo envió a un hospital militar donde finalmente murió la madrugada del pasado sábado.

El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, y sus aliados internacionales consideran que se trata de un asesinato y han exigido a Maduro una investigación internacional. La mujer de Acosta, Waleswka Pérez, ha pedido que sea la ONU quien se ocupe de las pesquisas.

Maduro, por su parte, ha ordenado una investigación interna sobre la muerte de Acosta, aunque al mismo tiempo ha incidido en que estaba acusado de “graves actos de terrorismo, sedición y magnicidio en grado de frustración”. En las últimas horas, han sido apresados dos agentes de la Dgcim como presuntos autores. 

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